Saturday, January 24, 2009

Buscados en la Patagonia

Hubo unos cuantos protagonistas de osadías, quijotadas y correrías que dejaron trazas difusas en un país de extensiones gigantescas, sitios que se jactan de haber sido postas en el deambular de personajes de fábula, de protagonistas de hazañas y de intrépidos creadores. A la verdad histórica se le adosa el estatuto legendario y así, mentar la presencia pretérita de un personaje, ya no importa si real o imaginario, suma poder de atracción. El mito se potenció en los casos en que estos hospedajes temporales terminaron afectados por incendios, ataques o por el simple paso del tiempo, transformándose entonces en románticas ruinas llenas de vacío o en pequeños memoriales que exhiben el brillo fetichista de unos pocos objetos, personales o de mobiliario, conservados como prueba irrefutable de que todo fue verdad.

Fotografía de la habitación del Touring Club de Trelew, donde Robert LeRoy Parker y Harry Longabaugh, más conocidos como Butch Cassidy y Sundance Kid, junto a Etta Place se hospedaron de incógnito después del robo al tren del Norte en 1901. Tras una breve estadía en Patagonia, los legendarios miembros del “Wild Bunch” vivieron como respetables ganaderos siendo propietarios de un establecimiento con 300 cabezas de vacunos, 1.500 ovejas y 28 caballos de silla. Etta Place, mujer misteriosa de llamativa belleza, llegó a bailar la samba con el entonces gobernador del territorio Julio Lezama.

Friday, January 23, 2009

Habitaciones con vista al cielo

Allá por el año 1937 la creación de los hoteles de alojamiento, aportó a la ciudad de Buenos Aires una nueva institución, que en los próximos 62 años se extendería a todo el país. Todo comenzó cuando el gobierno decretó el cierre de los prostíbulos y la apertura de los que hasta el año 1962 se conoció como posadas, el origen de los albergues transitorios. A partir del '62 dejaron el nombre asignado por la municipalidad para comenzar a llamarse
"servivios de hotel con alojamiento por hora" hasta el año 1978, en que se les atribuyó el nombre que hoy en día vemos en la mayoría de las fachadas de estos establecimientos: "albergue transitorio".

La descripción de las posadas con que comienza esta historia era muy parecida a las que hacía Horacio Quiroga en sus cuentos. Casas de dos o más cuartos, con una pequeña sala de recepción en la cual el cliente era recibido y donde se le asignaba la habitación para que disfrutara de las comodidades de un catre con su acompañante, por el lapso de una noche. Los servicios que en esa época se brindaban, no incluían mucho más que un baño compartido y la discreción del encargado, cuya garantía, en general, iba en relación proporcional con el prontuario y el efectivo del cliente. Con el paso del tiempo, conforme los prejuicios acerca de los albergues se fueron diluyendo, estos precarios servicios se tuvieron que acomodar a la creciente demanda. Hoy en día los albergues transitorios cuentan con los últimos adelantos en materia de confort para sus visitantes y han salido de la marginalidad para transformarse en instituciones sólidamente arraigadas en nuestra sociedad.

La fotografía corresponde a la habitación 26 del Ruta Hotel en la localidad de Munro, uno de los ochocientos establecimientos de este tipo que se encuentran en el Gran Buenos Aires. También conocidos como nidos de amor, los albergues transitorios representan un emblema argentino como lo es el tango, el football, el asado o el mate.