En 1534 las Hermanas Clarisas después del incendio que afectara el Manto Sagrado en Chambery, surcen las partes dañadas, y para preservar el Sudario lo envuelven en telas guardándolo nuevamente en un cofre. Dos años después se encontraron con que ambas telas que resguardaban el Manto Sagrado habían recibido las marcas de sangre impresos en el lienzo constituyendo ahora copias del mismo. El mismo Jesucristo presente en el Santo Sudario se había replicado milagrosamente. Los mantos, ahora también sagrados, continuaron juntos hasta que luego de establecerse definitivamente en la Catedral de Turín, el Papa decide entregar una de las telas a Francia y la otra a España. El Rey Felipe II de España la entrega en custodia a la orden jesuita quienes hacia 1585 la traen a Santiago del Estero para profundizar la mística evangelizadora en la ciudad más antigua del sur de América.
La imágen de la izquierda corresponde al Santo Sudario de Turín. Junto a Vern Miller del Brooks Institute of Photography, quien estuvo a cargo de la investigación científica de 1978, realicé para la exposición de Chicago este realce fotográfico del detalle del rostro del Manto Sagrado. La imagen de la derecha corresponde a la copia del Santo Sudario de Santiago del Estero. La misma fue reproducida durante la producción fotográfica del libro Argentina Patrimonio Cultural y Natural en 2007.
La imagen del Santo Sudario tiene propiedades tridimensionales. No hay indicio alguno de pigmentos, tintas, colorantes u otro recurso pictórico en el lienzo. No hay imagen del cuerpo bajo las manchas de sangre, por lo tanto la imagen se formó después que haya sido manchado. La imagen del cuerpo del Hombre de la Sábana no está hecha manualmente, no es una pintura, ni una quemadura, ya que las quemaduras existentes no son parte de la imagen sino que fueron causadas por el incendio de 1532. No se conocen los mecanismos físico-químicos que han producido esta oxidación y deshidratación de las fibras más superficiales del tejido sin afectar las mas profundas. La imagen es el resultado de deshidratación y oxidación de la celulosa contenida en las fibras en la superficie de la tela. Finalmente en 1988 se accede a suministrar fragmentos del Sudario para pruebas de datación con Carbono 14. Coincidentales en un 95% los laboratorios de Oxford datan que el Santo Sudario proviene entre los años 1260 y 1390.
La comunidad científica se ha visto dividida con este dictamen considerando que las pruebas acrecentan el misterio al ser imposible reproducir un lienzo con estas característica en el medioevo. En los avances realizados en estos años, algunos académicos coinciden en que la prueba con Carbono 14 pudo haberse visto afectada por la existencia de restos de hongos y bacterias propias a objetos con sangre. En el presente la iglesia se niega a la repetición de los análisis, así que la polémica puede seguir durante mucho tiempo.
La imágen de la izquierda corresponde al Santo Sudario de Turín. Junto a Vern Miller del Brooks Institute of Photography, quien estuvo a cargo de la investigación científica de 1978, realicé para la exposición de Chicago este realce fotográfico del detalle del rostro del Manto Sagrado. La imagen de la derecha corresponde a la copia del Santo Sudario de Santiago del Estero. La misma fue reproducida durante la producción fotográfica del libro Argentina Patrimonio Cultural y Natural en 2007.
La imagen del Santo Sudario tiene propiedades tridimensionales. No hay indicio alguno de pigmentos, tintas, colorantes u otro recurso pictórico en el lienzo. No hay imagen del cuerpo bajo las manchas de sangre, por lo tanto la imagen se formó después que haya sido manchado. La imagen del cuerpo del Hombre de la Sábana no está hecha manualmente, no es una pintura, ni una quemadura, ya que las quemaduras existentes no son parte de la imagen sino que fueron causadas por el incendio de 1532. No se conocen los mecanismos físico-químicos que han producido esta oxidación y deshidratación de las fibras más superficiales del tejido sin afectar las mas profundas. La imagen es el resultado de deshidratación y oxidación de la celulosa contenida en las fibras en la superficie de la tela. Finalmente en 1988 se accede a suministrar fragmentos del Sudario para pruebas de datación con Carbono 14. Coincidentales en un 95% los laboratorios de Oxford datan que el Santo Sudario proviene entre los años 1260 y 1390.
La comunidad científica se ha visto dividida con este dictamen considerando que las pruebas acrecentan el misterio al ser imposible reproducir un lienzo con estas característica en el medioevo. En los avances realizados en estos años, algunos académicos coinciden en que la prueba con Carbono 14 pudo haberse visto afectada por la existencia de restos de hongos y bacterias propias a objetos con sangre. En el presente la iglesia se niega a la repetición de los análisis, así que la polémica puede seguir durante mucho tiempo.
